Extraños sucesos en Escardó
08 nov 2011
Esta mañana hemos tenido un desagradable incidente al despertar en la Casa de Indias. La bombona de gas había desaparecido, y lo que es peor, de esto nos dimos cuenta al ir a poner la cafetera al fuego. Tardamos unos segundos en aceptar que nos habían entrado en el jardín y se habían llevado una bombona de gas butano. Tanto esfuerzo para eso? después en el recuento de utensilios vimos que también faltaba la tijera de podar… ay, poderoso rehén. El resto ahí seguía, todo en el mismo lugar que se había quedado ayer al atardecer, desparramado entre el quincho, la hamaca y la sombra del ciruelo.
Al salir a recoger la nueva bombona, nos percatamos que el farolillo del frente tampoco está, una imitación de los antiguos en plástico valorada en aproximadamente 2,5 euros. El repartidor del gas nos repitió la frase vecindario «te otean y aprovechan el primer descuido». Entendería esa estrategia si hubieran limpiado la casa, pero ¿tanta inversión de tiempo para tan poco? Ah, La diaria también la destrozaron, se ve que no les simpatiza. El caso es que hasta hoy no habíamos hecho mucho caso de la honda preocupación por la seguridad en nuestro barrio. Pero la incertidumbre del … y si les da por llevarse la bombona y repetir regularmente el número matutino…, ¿entramos en su lógica, ponemos cristales en los muros -alambrada electrificada como algún vecino me sigue pareciendo un exceso-, invertimos en hacer un cuartito también cerrado a cal y canto para una triste bombona de butano y tonterías de jardín?
Supondría aceptar la suya, ceder a la locura de la seguridad, desconfiar cada vez que suena el timbre y vivir a oscuras para que sea imposible discernir si hay alguien dentro o no. Tal vez un cartelito de «no me dejes sin café, si necesitas para gas, nos dices» nos serviría. En cualquier caso, mañana y cada día a partir de hoy será lo primero que comprobemos al despertar, si nuestra querida bombona sigue en su sitio y el día puede comenzar.
A mi lo que no deja de fascinarme es lo de saltar un muro, (qué digo varios muros pues desde nuestro jardín solo se accede a los fondos de los vecinos, desde los que también hay que saltar) con una bombona a cuestas.
A mi me da que no es necesidad sino aburrimiento